domingo, 30 de octubre de 2011

Tarde de lluvia

Noviembre nos golpea con su luz mortecina
mientras las calles huelen a soledad y a lluvia;
los balcones se pintan del color de lo breve
y los escaparates no reflejan tu rostro.

Noviembre, una vez más, es un pájaro herido
que vuela a media altura, asustado y sin canto;
es un perro que ladra por ladrar simplemente,
es un hueso, una piedra, un borrón en el alma.

Noviembre nos conoce, nos tiende su emboscada
detrás de cada esquina, en cualquier descampado;
sabe que en mis bolsillos sólo queda silencio,
únicamente esquirlas del cristal de la noche.

Noviembre, y llueve aún como un llanto de otoño,
como un viejo violín que agoniza y se muere;
noviembre, y cada tarde otro árbol se desangra,
otra boca enmudece, otros pies se fatigan.

Noviembre, otro noviembre, uno más… son ya tantos,
olvidados, mugrientos, sin piedad y sin rostro…
otro noviembre a cuestas que me deja vacío
en esta tarde anónima en que no estás delante.

© Juan Ballester

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Versos, palabras, sensaciones… ¿uno más?, ¿un llanto de otoño?, Quizás, solo quizás, este noviembre que aún no ha comenzado, no te deje vacío, sino hermosos atardeceres.

Tuti dijo...

Noviembre cobra su nombre en la forma dolorosa del símil que lo refracta... qué belleza.

Anna Francisca