Todo vuelve al color de los insectos
y al aroma cansino de la ausencia.
Tus manos, tu mirada, son ya plomo,
son un sordo rumor de estalactitas.
Otra vez te he perdido entre la nieve
inútil y fugaz de las palabras.
Ahora soy un sarmiento retorcido
que en vano trata de enmendar su rumbo.
Mediocridad, rutina, aterrizaje
sobre un mar de silencios y de dudas.
Cambio de piel, regreso a la inconstancia,
al infinito reino de la noche.
Y vivir y soñar, mientras las nubes
custodian el secreto de tu rostro.
Mientras escribo versos y no hay faro
en el espacio gris de tu memoria.
© Juan Ballester
miércoles 10 de febrero de 2010
lunes 8 de febrero de 2010
Página de un diario
Cada día es un pájaro que muere entre mis dedos,
que muere estrangulado por mis grotescas manos,
cada día sus trinos tímidos y tempranos
sucumben indefensos, ahogados por mis miedos.
Cada tarde es un árbol que ante mis plantas yace
como yacen las sombras frondosas por el suelo,
cada tarde sus ramas se recubren de duelo
ante el dolor que surge y el malestar que nace.
Cada noche es un lago que mi ansiedad reseca,
que se pudre a escondidas con hedor pestilente,
cada noche dan hiel su cascada y su fuente
ante esta vida estéril, desperdiciada y hueca.
No hay ser al que no mire y no pierda su encanto
ni ilusión que perdure cada vez que la pienso;
todo cuanto contemplo se lo traga el descenso
envuelto en la tristeza y anegado en el llanto.
© Juan Ballester
que muere estrangulado por mis grotescas manos,
cada día sus trinos tímidos y tempranos
sucumben indefensos, ahogados por mis miedos.
Cada tarde es un árbol que ante mis plantas yace
como yacen las sombras frondosas por el suelo,
cada tarde sus ramas se recubren de duelo
ante el dolor que surge y el malestar que nace.
Cada noche es un lago que mi ansiedad reseca,
que se pudre a escondidas con hedor pestilente,
cada noche dan hiel su cascada y su fuente
ante esta vida estéril, desperdiciada y hueca.
No hay ser al que no mire y no pierda su encanto
ni ilusión que perdure cada vez que la pienso;
todo cuanto contemplo se lo traga el descenso
envuelto en la tristeza y anegado en el llanto.
© Juan Ballester
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La selva de los cisnes
sábado 6 de febrero de 2010
Prudencia
Corazón, corazón, piensa más bajo,
que no conozca nadie este secreto;
no presumas en vano, sé discreto,
nada conseguirá tu desparpajo.
Corazón, corazón, ahora que viajo
vacíos los bolsillos, mas repleto
de un amor que me sirve de amuleto,
no amedrentes la dicha que me atrajo.
Mira que si hoy disfrutas con euforia
de una nueva y florida primavera,
mañana puedes ser sólo una escoria.
Ten prudencia al pensar, no hagas alarde,
que lo que en la mañana blanco fuera
puede volverse negro por la tarde.
© Juan Ballester
que no conozca nadie este secreto;
no presumas en vano, sé discreto,
nada conseguirá tu desparpajo.
Corazón, corazón, ahora que viajo
vacíos los bolsillos, mas repleto
de un amor que me sirve de amuleto,
no amedrentes la dicha que me atrajo.
Mira que si hoy disfrutas con euforia
de una nueva y florida primavera,
mañana puedes ser sólo una escoria.
Ten prudencia al pensar, no hagas alarde,
que lo que en la mañana blanco fuera
puede volverse negro por la tarde.
© Juan Ballester
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Sonetos de luz y sombra
jueves 4 de febrero de 2010
La ausencia de los trenes

Ya no hay trenes doblando nuestro futuro en dos,
abriendo precipicios en torno a nuestras bocas,
no nos duelen billetes ni gimen ventanillas
ni el paisaje se arruga allá en el horizonte.
No hay serpientes de hierro ensuciando los sueños
ni los zapatos tienden a ponerse de viaje,
los andenes son algo que ya huele a prehistoria,
las estaciones pierden de repente sus letras.
Los fines de semana llenan los calendarios,
las sobremesas saben a tu cuerpo y el mío,
las maletas vacías inundan los roperos
y las locomotoras silban inútilmente.
En nuestro diccionario ya no figura “adiós”,
“ferrocarril” ni “lágrima” ni “pañuelo” ni “vía”;
esas palabras huyen hasta hacerse recuerdo
de un tiempo en que los versos nublaban los cajones.
Ya no hay trenes robando nuestras tardes de otoño,
nuestros besos de azúcar, nuestros dedos traviesos,
ya no hay trenes, amada, que puedan separarnos
por mucho que los cielos amanezcan cansados.
© Juan Ballester
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Poemas para después de una boda
martes 2 de febrero de 2010
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Momentos
domingo 31 de enero de 2010
El bochorno del loro
Hablas, y piensas que hablando
puedes hacernos creer
que un pájaro azul y blando
es capaz de comprender.
Repites nuestros sonidos
por algún prodigio extraño
y no logran tus gruñidos
que nos llamemos a engaño.
No sabes de lo que hablas
ni hablas de lo que sabes,
y parrafadas entablas
con los hombres y las aves.
¡Qué vergüenza, qué desdoro
a pesar de tu belleza:
qué bochorno ser un loro
con pico, mas sin cabeza!
© Juan Ballester
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Poemas con plumas
jueves 28 de enero de 2010
Poema de las 9.30 [One too many mornings]

Acabo de llegar a la oficina.
No hay nadie por aquí, hoy estoy solo.
Los despachos vacíos, las sillas descansando
y los ordenadores apagados.
Es viernes, día grande
porque mañana es sábado por fin,
porque mañana es tiempo de pegarse a las sábanas,
porque mañana es tiempo de no llevar corbata.
Ya son las nueve y media
y en la ciudad los coches se preparan
para otro nuevo atasco,
para llenar el aire de claxon y de humo,
para apretarse, inquietos, rumbo a ninguna parte.
He dejado el abrigo colgado en el perchero,
he llegado a la mesa repleta de papeles,
he cogido el teléfono y he hecho dos llamadas.
Así va este país (llamado España),
con tipos como yo
que en lugar de ponerse a trabajar
malgastan sus esfuerzos escribiendo poemas
que ni siquiera son poemas, sino bodrios,
nacidos del silencio de un despacho dormido.
© Juan Ballester
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Poemas con Dylan al fondo
martes 26 de enero de 2010
Ansiedad
La ansiedad de tu cuerpo
me recorre de nuevo, de puntillas.
Es árido el paisaje
cuando faltas en él, cuando te ausentas.
No entiendo este silencio crepuscular y extraño,
no entiendo este murmullo
que con obscenas voces me recuerda tu nombre.
La ansiedad de tu boca
se esparce en mis sentidos y me humilla.
Me cuesta recordar
el sabor de los besos que en tus labios florecen,
el perfume sensual de tu mirada,
el rojo atardecer enroscado en tu lengua.
La ansiedad de ser tuyo,
esa extensa laguna en que naufrago
de repente, esta noche.
© Juan Ballester
me recorre de nuevo, de puntillas.
Es árido el paisaje
cuando faltas en él, cuando te ausentas.
No entiendo este silencio crepuscular y extraño,
no entiendo este murmullo
que con obscenas voces me recuerda tu nombre.
La ansiedad de tu boca
se esparce en mis sentidos y me humilla.
Me cuesta recordar
el sabor de los besos que en tus labios florecen,
el perfume sensual de tu mirada,
el rojo atardecer enroscado en tu lengua.
La ansiedad de ser tuyo,
esa extensa laguna en que naufrago
de repente, esta noche.
© Juan Ballester
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Despertar en tus ojos
domingo 24 de enero de 2010
Poema con viento del norte
Recuerdo aquella tarde.
Tras los cristales, gotas de lluvia resbalando,
recorriendo mejillas transparentes,
suavidades inmunes al dolor de mis ojos,
al dolor de mis sueños.
En esta parte yo
con el rostro escondido tras la máscara
de mi propia ignorancia,
con las manos sangrando algo así como versos,
fragmentos incoherentes de palabras
moribundas, cansadas.
De la otra parte, nada,
un abismo inefable, un precipicio
algo gris y marchito que algunos llaman vida,
felicidad, colores.
Recuerdo aquella tarde de mi invierno
en que pude haber muerto de tristeza.
Hoy he vuelto a encontrarla, agazapada
detrás de la puerta de un armario,
como si me advirtiera
de la fragilidad de las horas felices,
de las horas que un día
volarán hacia el sur cual golondrinas.
© Juan Ballester
Tras los cristales, gotas de lluvia resbalando,
recorriendo mejillas transparentes,
suavidades inmunes al dolor de mis ojos,
al dolor de mis sueños.
En esta parte yo
con el rostro escondido tras la máscara
de mi propia ignorancia,
con las manos sangrando algo así como versos,
fragmentos incoherentes de palabras
moribundas, cansadas.
De la otra parte, nada,
un abismo inefable, un precipicio
algo gris y marchito que algunos llaman vida,
felicidad, colores.
Recuerdo aquella tarde de mi invierno
en que pude haber muerto de tristeza.
Hoy he vuelto a encontrarla, agazapada
detrás de la puerta de un armario,
como si me advirtiera
de la fragilidad de las horas felices,
de las horas que un día
volarán hacia el sur cual golondrinas.
© Juan Ballester
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Al caer la noche
viernes 22 de enero de 2010
Ceguera
Ceguera es comprobar que me faltan tus ojos,
que la noche es más noche, que la pena es oscura,
que la brújula gira cual ciega mariposa,
que los relojes tienen pánico de sí mismos.
Ceguera es no saber si he de volver a verte,
si han de crecer las flores en mi jardín de ausencia,
si las llagas sangrantes que pueblan las aceras
me engullirán apenas resuenen mis zapatos.
Ceguera es olvidar que fui y que soy mendigo,
que mis alas de cera han de fundirse pronto,
es llamarte y que el eco lance contra mis labios
esas siete pedradas con que engarzo tu nombre.
Ceguera es ese pozo que se traga el silencio,
ese hielo adherido al contorno del alma
cuando tu voz no suena y tu mano se escapa
y el sábado termina y el lunes aún no llega.
Ceguera es una estrella que llora, que tirita
extraviada en la jungla del universo plano;
una ciudad extraña huérfana de recuerdos,
cargada de rincones donde nunca estuvimos.
Ceguera es el poema que las nubes escriben
y que el viento difunde en todas direcciones
clamando que estás lejos, que tu boca y la mía
son dos peces llamados a no encontrarse nunca.
© Juan Ballester
que la noche es más noche, que la pena es oscura,
que la brújula gira cual ciega mariposa,
que los relojes tienen pánico de sí mismos.
Ceguera es no saber si he de volver a verte,
si han de crecer las flores en mi jardín de ausencia,
si las llagas sangrantes que pueblan las aceras
me engullirán apenas resuenen mis zapatos.
Ceguera es olvidar que fui y que soy mendigo,
que mis alas de cera han de fundirse pronto,
es llamarte y que el eco lance contra mis labios
esas siete pedradas con que engarzo tu nombre.
Ceguera es ese pozo que se traga el silencio,
ese hielo adherido al contorno del alma
cuando tu voz no suena y tu mano se escapa
y el sábado termina y el lunes aún no llega.
Ceguera es una estrella que llora, que tirita
extraviada en la jungla del universo plano;
una ciudad extraña huérfana de recuerdos,
cargada de rincones donde nunca estuvimos.
Ceguera es el poema que las nubes escriben
y que el viento difunde en todas direcciones
clamando que estás lejos, que tu boca y la mía
son dos peces llamados a no encontrarse nunca.
© Juan Ballester
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Territorio imposible
miércoles 20 de enero de 2010
Poema para los momentos de ausencia

Sabe Dios, amor mío, dónde estarás ahora,
en estas horas frías de este febrero loco,
sabe Dios qué puñales, qué vientos, qué tormentas
amenazan la paz de tu hermosa mirada.
Sabe Dios qué demonios merodean por tu alma,
qué víboras pretenden emponzoñar tus sueños,
qué piedras y qué polvo salpican los caminos,
qué silencio y qué olvido se adhieren a tu nombre.
Pero yo estoy contigo, aunque me sientas lejos,
aunque el reloj levante entre los dos un muro,
estoy en cada objeto, en cada pensamiento,
en cada verso inquieto que brota de tus labios.
Estoy como tú estás, para todo y por siempre
como un ángel guardián que vigila y te salva,
para que nada pueda volvernos a lo negro,
para que nadie alcance a ensuciarnos de lodo.
Sabe Dios, amor mío, cuántas moscas te rondan,
cuántos buitres se ciernen sobre tu piel en vano,
pero yo pienso en ti, y el dolor se arrepiente
porque intuye que pronto descansaré en tus ojos.
© Juan Ballester
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Poemas para después de una boda
lunes 18 de enero de 2010
Carpe diem [can't wait]

Vive cada momento de la vida
como si fuera el último, el postrero;
no esperes a mañana, que el sendero
una vez recorrido, nos olvida.
Todo se echa a perder si se descuida,
el silencio se ahoga en un tintero;
cada día es efímero, y enero
aguarda con paciencia tu caída.
Vivir se desarrolla en un instante,
se puede resumir en un segundo,
en un verso, quizás, o en una frase.
Nunca mires atrás, sigue adelante,
aparca tu dolor, cómete el mundo
y sé feliz aun pase lo que pase.
© Juan Ballester
© Juan Ballester
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Poemas con Dylan al fondo
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