martes, 8 de abril de 2014

La vida de los tristes

La vida de los tristes no es ni siquiera vida,
no es más que un arrastrarse por ciegos laberintos,
no cabe la esperanza por sus sueños distintos
ni albergan ilusiones en su carne afligida.

La vida de los tristes es oscuro lamento
que sin cesar pasea por los surcos del alma,
no hay lugar en sus noches para vientos en calma
y en cada madrugada aumenta el descontento.

La vida de los tristes tiene los cielos turbios
y las mañanas grises y las tardes sin brillo,
sus alas ya no vuelan, cortadas a cuchillo,
y sus ojos reflejan la piel de los suburbios.

La vida de los tristes se nutre de tormentas,
de desiertos y piedras, de cardos y serpientes,
y en esa voz inútil que clama entre sus dientes
sólo quedan los restos de unas horas sangrientas.

© Juan Ballester