viernes, 4 de abril de 2014

Meditación

¿Dónde estarán tus ojos tan profundos
que me dieron la luz de la mañana,
dónde la claridad de tu ventana
por la que un día conocí otros mundos?

¿Dónde estarán tus voces cristalinas
que arrullaban mis sueños sin sentido,
y dónde las palabras que en mi nido
llenaron los rincones, las esquinas?

¿Dónde estarán tus manos delicadas
que hicieron un hogar sin telarañas
flotando sobre el reino de las hadas?

¿Y a dónde fue tu boca tan certera
que quemaba mi piel y mis entrañas
y me dejó bañado en primavera?

© Juan Ballester