domingo, 18 de septiembre de 2011

Cincuenta y uno

Lo que cuesta cumplir un año, a veces...
Y este año me costó, Dios bien lo sabe.
Si a punto estuvo de encallar mi nave
y de ser engullida por los peces.

Pero valió la pena, sí, con creces,
ascender la pendiente nada suave.
La sonrisa, el carácter fue la clave
y saber disfrutar de pequeñeces.

Cincuenta y uno ya, y no me harta:
queda por recorrer mucho camino
aunque mis pies se agrieten, polvorientos.

Cincuenta y una velas en mi tarta,
que apago de un soplido, con gran tino,
mientras mecen mi voz los cuatro vientos.

© Juan Ballester

1 comentario:

Charo dijo...

FELICIDADES. Hace muy poco que he comenzado a leer tus poemas, y paso buenos ratitos siguiendo tu blog. Un saludo.