miércoles, 10 de junio de 2009

Sin nada que decir [when I paint my masterpiece]

Escribir sin motivo, sin nada que decir
es tarea sencilla, es un juego de niños.
Se convoca a la musa, se le hace un par de guiños
y ella, que es generosa, no sabe resistir.

¿El tema? No hay problema. Siempre estará el amor,
cincuenta mil bobadas que decir de unos labios,
y si a unos ojos cantas, tampoco hay que ser sabios:
busca palabras tiernas, y cuantas más, mejor.

Y luego, pues ya sabes. Si te da por la rima
no te andes complicando con rebuscadas frases,
lo importante es que suene, busca hermosos envases
y llénalos de aire, buena materia prima.

Y si en cambio prefieres usar el verso libre,
es más fácil aún, pues no hacen falta reglas:
cualquier extravagancia y te apañas, te arreglas
aunque sean tonterías de un enorme calibre.

Escribir es sencillo, ¿lo ves? Así cualquiera
es capaz de crear la gran obra maestra.
Y si no te lo crees, que te sirva de muestra
este absurdo poema que irá a la papelera.


© Juan Ballester

2 comentarios:

Ana Álvarez dijo...

Sí, sirve de muestra. En esa época tenías a quien escribir y ni siquiera te inspiraba. ¿Hacia dónde habría volado la musa?
Lo que son las cosas...

juan ballester dijo...

Fechado entre el 6 y el 9 de agosto de 2004, en uno de esos días en que uno trata de escribir pero no surge nada que merezca la pena.
Siempre se tiene a alguien a quien escribir, pero no siempre salen las palabras adecuadas. De hecho, en esas mismas fechas compuse algunos poemas con destinataria concreta.